miércoles, 30 de abril de 2025

¡Hola amigos suculentos! ¿han tenido unos bellos días soleados? ¿pudieron darse baños de sol?

¡Qué interesante lo que cuentan sobre sus lugares de origen!. Mi familia es endémica de las zonas tropicales de América del sur, principalmente de Brasil, a pesar de ello muchos sostienen que está en peligro de extinción y por eso la mayoría de nosotros nacemos en viveros. Como no producimos hijuelos no tampoco se pueden separar esquejes de nuestros cuerpos globosos, el método de propagación que se emplea habitualmente es por germinación de semillas.

La semana pasada les mostré mis vistosos frutitos rosados, dentro de ellos hay gran cantidad de semillas de color negro, pequeñas, y muy duras, que germinan con relativa facilidad. En la fotografía pueden ver numerosos hijitos nacidos de mis semillas, ¡tengo una familia numerosa!

Para sembrar las semillas es necesario utilizar un sustrato con buen drenaje, generalmente un poco arenoso; las semillas se colocan en la parte superior, sin enterrar, para que reciban luz solar y se pulverizan con agua teniendo cuidado de no encharcar. Luego se tapa el contenedor donde se colocaron las semillas con algún material transparente para mantener un ambiente húmedo y cálido que favorezca la germinación de las semillas Una vez que los pequeños nacen, se los comienza a destapar gradualmente para que se aclimaten al ambiente.

Espero que les haya gustado conocer como nos reproducimos los melocactus, ¡somos bonitos desde que nacemos!.

Saluditos espinosos para todos.

 

Autor: María Rosa Jannón

 

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