sábado, 26 de abril de 2025

 

¡Hola, compañeros de jardín!

¡Qué alegría compartir esta foto con ustedes! ¡Por fin estoy en mi nuevo hogar y floreciendo! Leyendo sus mensajes, recordé que olvidé contarles el origen de mi nombre tan particular. Resulta que la palabra Faucaria deriva de Fauces, que significa "boca", por el parecido de mis hojas. Y tigrina proviene del latín y significa "como un tigre".

Al igual que ustedes, provengo del clima cálido a templado de Sudáfrica, con inviernos húmedos, por lo que me he adaptado sin problemas a este clima subtropical.

Gracias a mi origen, solo alcanzo unos 10 cm de altura en condiciones favorables: sustrato suelto y aireado, buena exposición solar, temperaturas agradables y riego moderado. En la naturaleza, crecer es más difícil, ya que el sol y el sustrato a veces no son tan amables, aunque es suficiente para vivir y reproducirme.

Como soy una planta crasa, almaceno agua en mis hojas por si acaso escasea. Esto me permite sobrevivir bastante tiempo sin riego, aunque en verano lo necesito con más frecuencia. Por eso, el exceso de riego puede provocar enfermedades y hongos, entre otros problemas, ya que no la consumo y se estanca en la maceta. ¿Sabían que cuando me deshidrato, mis hojas se ablandan y, en casos extremos, palidezco? Lo mismo ocurre cuando me expongo al sol de golpe: me quemo y me salen manchas oscuras que, si son graves, ¡pueden hacer que pierda la hoja! 

Mammillaria, me gustaría saber cómo prefieres el riego. Y, ¿para qué tienes tantas espinas? ¡Estoy justo a tu lado y no quiero pincharme!

'Melo', ¡qué vistoso tu gorro! Y qué interesantes tus semillas. La próxima vez les contaré cómo me reproduzco. 

Mammillaria, ¿te gustaría contarnos cómo haces para tener descendencia?

¡Seguimos en contacto! ¡Que tengan un excelente fin de semana!


Autor: Romina Goro

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