¡Hola compañeros del
xerojardín! Por lo que veo se anduvieron haciendo los importantes con sus
nombres científicos y a mí me dicen sólo “Melo”. Yo también voy a mostrar el
mío: soy Melocactus bahiensis, pertenezco a la familia de las cactáceas y soy oriundo de Brasil; y para ustedes soy “Su
Majestad Melocactus” jajaja.
Hoy les quiero contar
sobre la manera en que me reproduzco: cuando mi tallo globoso deja de crecer,
aparece mi gorrito de lana que se llama cefalio y en él se forman diminutas
flores muy discretas, generalmente rosadas que duran unas pocas horas, como se
suelen abrir durante la noche pocos las conocen. Pero lo que sí seguramente ven
todos son los pétalos secos dispuestos en forma de corona en el cefalio que parecen pequeñas velitas emergiendo del
tejido de mi gorrito.
Luego se forman pequeños frutos alargados y carnosos, de color rosado brillante, como los que se ven en la foto. En su interior hay numerosas semillas negras, pequeñas y duras, inmersas en una sustancia pegajosa y transparente. Estos frutos caen y de las semillas nacen nuevos melocactus. Desde hace varias semanas mis frutitos aparecen para adornar mi gorrito, al principio sólo se ve la parte superior por debajo de los pétalos secos, pero a medida que pasan los días esos hermosos frutitos con forma de lágrima van asomando y elevándose hasta caer. Una vez sobre el sustrato la jardinera los recoge; escuché que piensa obtener mis hijitos a partir de las semillas.
¿Vieron que todas mis
características son muy interesantes? ¿Qué opinan Fauci y Mammi?. Saluditos espinosos.
Autor: María Rosa Jannón

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