¡Hola amigos suculentos!
¿han tenido unos bellos días soleados? ¿pudieron darse baños de sol?
¡Qué interesante lo que
cuentan sobre sus lugares de origen!. Mi familia es endémica de las zonas
tropicales de América del sur, principalmente de Brasil, a pesar de ello muchos
sostienen que está en peligro de extinción y por eso la mayoría de nosotros
nacemos en viveros. Como no producimos hijuelos no tampoco se pueden separar
esquejes de nuestros cuerpos globosos, el método de propagación que se emplea
habitualmente es por germinación de semillas.
La semana pasada les
mostré mis vistosos frutitos rosados, dentro de ellos hay gran cantidad de
semillas de color negro, pequeñas, y muy duras, que germinan con relativa
facilidad. En la fotografía pueden ver numerosos hijitos nacidos de mis
semillas, ¡tengo una familia numerosa!
Para sembrar las semillas
es necesario utilizar un sustrato con buen drenaje, generalmente un poco
arenoso; las semillas se colocan en la parte superior, sin enterrar, para que
reciban luz solar y se pulverizan con agua teniendo cuidado de no encharcar.
Luego se tapa el contenedor donde se colocaron las semillas con algún material
transparente para mantener un ambiente húmedo y cálido que favorezca la
germinación de las semillas Una vez que los pequeños nacen, se los comienza a
destapar gradualmente para que se aclimaten al ambiente.
Espero que les haya
gustado conocer como nos reproducimos los melocactus, ¡somos bonitos desde que
nacemos!.
Saluditos espinosos para
todos.
Autor: María Rosa Jannón






